Amado Clínica Pediátrica

¿Qué es el TDL – TEL?

El TDL (trastorno del lenguaje) afecta a la adquisición y desarrollo del lenguaje y se caracteriza porque éste desarrollo sigue un patrón diferente al habitual: más lento y con una dificultad más persistente en el tiempo.

El TDL es un trastorno duradero, afecta al lenguaje desde sus inicios y, presenta gran variabilidad, es decir, las características del TDL son muy distintas de un niño a otro puesto que puede afectar a varios o a todos los componentes del lenguaje ¿y a qué nos referimos con componentes? Nos referimos a que puede afectar a la comprensión del lenguaje (por ejemplo, al seguimiento de órdenes, comprender lo que estamos diciendo), a la expresión (les cuesta decir las palabras, construir frases…), o afectar a ambos, y, hacerlo, además, con distintos grados de severidad.

¿Cómo lo diagnosticamos?

A día de hoy, contamos con distintos test estandarizados que nos permiten de forma objetiva comprobar las dificultades del lenguaje en todos los niveles y en todos sus componentes.

A partir de los 3 años, podemos obtener también, muestras del lenguaje que nos permiten inferir si ese desarrollo es tardío.

Además, debemos observar posibles síntomas de alarma, por ejemplo, lo esperable a nivel de desarrollo del lenguaje es que los niños a partir de los 18 meses emitan palabras asociadas a buen contexto, señalen, jueguen a nivel funcional y simbólico, que a los 24 meses presenten combinación de dos palabras y ésta sea variada “quiero agua” “dame coche”… y que, se adquiera de forma muy rápida el lenguaje, apareciendo las etapas que los logopedas solemos explicar como “explosiones del lenguaje” .

Si detectamos u observamos que el lenguaje presenta un desarrollo más tardío, recomendamos la valoración por parte de un logopeda haciendo hincapié en que “el ya hablará” es una expresión que a nivel profesional debemos dejar atrás.

¿Cómo se los explicamos a las familias?

Cuando hablamos de trastorno del desarrollo del lenguaje, una de las expresiones que más se repiten para explicarlo es que “se sienten extranjeros en su propio idioma”.

El lenguaje va mucho más allá de usar palabras, de hablar.

Para poder expresarnos de forma correcta y coherente a la situación comunicativa necesito, primero, comprender qué quiero decir, y, para poder expresarlo, necesito establecer una asociación entre la palabra y su significado.
Cuando establezco esa asociación, puedo realizar peticiones, y estas peticiones, cuando somos pequeños están muy relacionadas con nuestro lenguaje frecuente.

Tras esta etapa, entran en juego procesos más complejos (de desarrollo morfológico y sintáctico), que permiten que nuestras palabras se conviertan en frases con las que poder comunicarnos.

Nosotras, ahora mismo, estamos intentado que comprendas, a través del lenguaje escrito, que
no es fácil poder definir o describir el trastorno, porque va mucho más allá de hablar correctamente y mucho más allá de articular bien. Es una dificultad con base en el lenguaje, pero que afecta a nivel comunicativo: sino puedo expresarme, me cuesta comunicarme con los demás. Sino entiendo lo que me quieren decir, costará también que pueda mantener una conversación.

Imaginad lo siguiente:

Un día te despiertas sin comprender que me quieren decir (o a veces, si lo entiendo porque me lo dicen más claro o de una forma más sencilla). Cuando quiero expresar algo, no me salen las palabras.
Mas fácil: seguramente hayas viajado a algún país del que no conocías su idioma. Seguramente también, pasaras por alguna situación en la que no sabías cómo explicarte (y, que, durante un rato, pudo ser incómoda). Imagina ahora, que esa sensación, no es solo un día y, que, además, no sucede con personas a las que no conozcas, si no que ocurre en casa con papá y mamá, en el cole con la profe o con otros niños…

¿Cómo te sentirías?

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